Visita de interés histórico
La Autoridad de la Naturaleza y Parques de Israel dejó al descubierto un anfiteatro romano completo en la parte norte del parque, además de una parte de unas termas de esa época y de una increíble fortaleza cruzada. Un camino de madera conduce a los ábsides subterráneos y a otras impresionantes partes de la fortaleza.
Principales puntos de interés
El anfiteatro romano
Ruinas de la ciudad romana
Fortaleza y fuerte de los cruzados
Mirador
Desde lo alto del anfiteatro
Actividades de la Autoridad de la Naturaleza y Parques para mejorar los servicios turísticos y preservar el lugar
La Autoridad de la Naturaleza y Parques ha preparado una zona de aparcamiento, instalado baños y añadido señalización explicativa. También restauró el anfiteatro para que pueda recibir visitas y acoger representaciones, y es responsable de las excavaciones arqueológicas en el lugar, así como de las antigüedades que se desentierren ahí.
Cómo llegar
La entrada al lugar (la ciudad del norte) está muy cerca de la gasolinera cerca del kibutz Beit
Guvrin (autopista 35).
Información histórica
Después de la rebelión de Bar Kojba (años 132-135), Beit Guvrin se convirtió en la ciudad central de la provincia romana de Edom.
En los años 199 y 200, la ciudad recibió el estatus de polis, y los gobernantes acuñaron incluso su propia moneda, marcándola con el nombre oficial de la ciudad, Lucia Septimia Severa Eleutheropolis ("la ciudad de los hombres libres") o Eleutheropolis, para acortar. En esa época, se construyeron aquí magníficos edificios públicos, tales como el anfiteatro y las termas, cuyas ruinas fueron puestas al descubierto en el parque nacional.
Durante el período bizantino, Beit Guvrin se convirtió en un importante centro para el cristianismo, sirviendo como residencia de obispos y siendo una de las cinco ciudades más grandes de la tierra de Israel. Después de la conquista árabe del siglo VII, la ciudad recibió el nombre de Beit Jibrin, un nombre que conserva el antiguo nombre hebreo de la ciudad. La ciudad vino a menos de su gloria anterior, pero siguió siendo un importante centro local.
En 1099, los cruzados conquistaron la tierra de Israel y establecieron el reino de Jerusalén.
En 1134, Fulco, el rey cruzado, decidió fortificar la frontera sur de su reino y construyó una fortaleza en Beit Guvrin. Dos años después, la fortaleza pasó a los caballeros de la orden de San Juan (los Hospitalarios), que agrandaron la fortaleza y la reforzaron a conciencia.
Bajo su protección, prosperaron asentamientos civiles a su alrededor.
Durante el período otomano, se construyó la ciudad de Beit Jibrin sobre las ruinas de la ciudad antigua.
Durante la Guerra de Independencia, las FDI conquistaron Beit Guvrin y en 1949 los fundadores del kibutz Beit Guvrin se asentaron ahí.
Rutas a pie
1. El anfiteatro
El anfiteatro de Beit Guvrin está situado cerca de la esquina noroeste de la ciudad romana, en donde los edificios públicos de la ciudad se construyeron a principios del siglo III. Un puente moderno se apoya sobre el muro de la ciudad romana y conduce a las gradas de madera del anfiteatro. En algunos lugares, la altura del muro conservado alcanza los 4 metros.
Las excavaciones pusieron al descubierto el anfiteatro casi por completo. Es el único hallazgo arquitectónico y arqueológico de esta clase en Oriente Medio. Este anfiteatro estuvo pensado desde el principio para celebrar peleas de gladiadores y contra animales salvajes, y podemos asumir que posiblemente también se celebraron marchas, formación militar e impresionantes espectáculos. Otros edificios romanos que se utilizaron como anfiteatro, tales como en Beit Shean, Nablus
y Cesárea, fueron hipódromos en su origen (para carreras de caballos).
Las gradas originales del anfiteatro tenían entre 9 y 11 filas, para alojar a unos 3500 espectadores, que entraban por 4 entradas con arcos, para ir a sus asientos. Los asientos originales desaparecieron y muchos de ellos se utilizaron más tarde como materiales de construcción para otros edificios. Al lado opuesto de la nueva grada de madera se puede ver el asiento de honor original en la parte sur del anfiteatro, en la primera fila por encima de la arena. La grada está situada de forma que el sol brilla desde atrás, para evitar deslumbrar a los espectadores.
Desde las gradas, se podía descender a un pasillo de servicio abovedado. Hay acceso al mismo desde la rampa que conduce hacia la arena, al lado del puente que sube hasta las gradas. El pasillo se excavó por completo y se puede caminar por él. Fíjese en la pequeña sala (de 3,2 x 3,8 metros) situada en el muro occidental del pasillo. Los arqueólogos la identificaron como una sala de adoración ("sacellum"). Una escalera subterránea y un túnel corto llevan desde esta pequeña sala hasta una serie de ábsides subterráneos, en donde los gladiadores y los animales esperaban antes de salir a la arena. El pequeño templo podría haber sido diseñado como lugar de adoración para los competidores. Desde el pasillo abovedado, salga hacia la arena e intente imaginar al público expectante que acudía al lugar para ver las peleas de gladiadores.
El anfiteatro se utilizó para su propósito original por un período de al menos 150 años. En la edad media, se usó principalmente como establo, pero también para finalidades industriales. En el período otomano, se abandonó y llenó de tierra y basura.
Fortaleza e iglesia de los cruzados
La fortaleza de los cruzados es mucho más pequeña que la ciudad romana, pero su diseño recibió una fuerte influencia de la estructura de dicha ciudad. La ruta va desde el anfiteatro y pasa por una torre de medio octágono en la esquina suroeste del muro de la fortaleza. Aquí el muro gira hacia el este y sigue hasta la iglesia cruzada.
La iglesia es una basílica típica con una nave principal y dos naves laterales. Se construyó poco después de la ciudadela interna del fuerte, que es adyacente a la iglesia. Para su construcción, los cruzados utilizaron pilares, capiteles, losas y cada elemento arquitectónico antiguo que les pudiera servir, por lo que casi todas las partes provienen del período romano-bizantino.
La nave lateral del sur sur no se conservó. La del norte se conservó relativamente bien, tanto porque es adyacente al muro sur de los fuertes internos como porque después se convirtió en mezquita.
El nicho de oración ("mihrab") orientado hacia la Meca es muy evidente en el muro sur de la nave lateral.
En el ábside de la nave lateral norte hay un nicho con una apertura por la que fluía el agua, que probablemente se consideraba sagrada y se utilizaba para propósitos rituales.
El fuerte
El fuerte se construyó sobre los cimientos de las termas romanas, por lo que confluyen los restos de dos períodos, a lo que se le suman restos de los períodos mameluco y otomano.
El fuerte es una fortaleza en sí mismo, y podía resistir incluso aunque el enemigo hubiese logrado penetrar las fortificaciones exteriores. Está construido con salas que rodean un patio. La primera sala que recibe a los visitantes es el comedor del fuerte. Los restos de cuatro ábsides son evidentes: dos a la izquierda del camino de madera, otro en donde está la apertura, y otro a la derecha del camino. En el suelo se colocaron pilares de piedra cortados por la mitad y se usaron como mesas. Los restos de las termas romanas son considerables en la parte oeste del fuerte, y solo se pueden observar desde el camino. Estas son las únicas termas imperiales halladas hasta la fecha en Israel.
Merecen el título de imperial por al menos dos motivos: calcan los planos de las termas romanas y su vasta superficie se extiende a lo largo de un área de 10 dunam (1 dunam equivale a 1000 metros cuadrados).
La ruta sigue hacia las escaleras que descienden hasta llegar a unos impresionantes ábsides subterráneos del período romano. Esto ábsides están en la parte inferior de una ladera que lleva al arroyo Guvrin. Los ábsides se construyeron aproximadamente en el año 200, durante el tiempo del emperador Severo, para crear una superficie sobre la cual construir los cimientos de unas grandes termas. La calidad de la construcción es muy elevada, por lo que se conservan en su forma original, sin haber necesitado una renovación.
Los ábsides subterráneos son la última parada de la ruta. Desde aquí se regresa a la puerta del complejo.